Estados Unidos postuló ayer una “rápida transición negociada” para organizar elecciones presidenciales en Venezuela. Simultáneamente, anunció que “en los próximos días” decretará nuevas sanciones dirigidas a figuras del gobierno de Nicolás Maduro y de sus aliados.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que Venezuela “se enfrenta a una encrucijada en 2020”, en la cual “una rápida transición negociada a la democracia es la vía más eficaz y sostenible hacia la paz y la prosperidad. Las negociaciones podrían abrir una salida a la crisis mediante un gobierno de transición que organice elecciones libres y justas”, dijo el funcionario en una declaración publicada en la web del Departamento de Estado.

Según Pompeo, “2020 presenta la oportunidad de otorgar al pueblo venezolano lo que ha estado exigiendo por años: elecciones presidenciales y de la Asamblea Nacional genuinamente libres y justas para elegir a sus líderes y comenzar el largo proceso de renovación”.

El jefe de la diplomacia estadounidense remarcó esas elecciones deben ser organizadas por “autoridades electorales independientes” y “estar abiertas a todos los partidos y candidatos”.

Asamblea en entredicho

El representante especial de la Casa Blanca para Venezuela, Elliott Abrams, anunció que “en los próximos días” su gobierno aplicará “sanciones adicionales” a dirigentes del chavismo y sectores aliados implicados en el reciente conflicto por la autoridad de la Asamblea Nacional.

“No nos gusta hablar mucho o muy específicamente de futuras sanciones, pero sí que ya tenemos sanciones sobre gente que mina la democracia, y algunas de las personas implicadas en lo que pasó el domingo y el lunes muy claramente se ajustan a esa descripción”, adirmó Abrams.

Abrams se refirió a los hechos ocurridos a partir del domingo, cuando Luis Parra -un opositor involucrado en un reciente escándalo de sobornos- fue designado presidente de la Asamblea Nacional en una sesión de la que sólo participaron la minoría chavista y un grupo de aliados. Tropas militares impidieron el acceso de los diputados de la mayoría opositora y de los periodistas.

Horas después, la oposición se reunió en instalaciones del diario El Nacional y en sesión televisada y con votación nominal reeligió como presidente del cuerpo a Juan Guaidó con 100 votos sobre 167 bancas totales de la AN.

Estados Unidos fue uno de los primeros países -hoy suman casi 60- en desconocer el período presidencial iniciado el 10 de enero de 2019 por Maduro, por considerar que surgió de un proceso electoral irregular. Y fue también uno de los primeros en reconocer como mandatario interino a Guaidó, designado el 23 de enero por la Asamblea Nacional.

Desde entonces, Washington encarnó el respaldo más cerrado a Guaidó y la oposición más dura contra la administración de Maduro. Se corporizó, por un lado, en las sanciones económicas y migratorias contra muchos de sus funcionarios; y, por otro, en la amenaza velada de una invasión militar extranjera.

Esa amenaza fue expresada a través de la fórmula “todas las opciones están sobre la mesa”, repetida en numerosas ocasiones por el presidente norteamericano, Donald Trump, y por Guaidó, pero fue desalentada por el resto de la comunidad internacional.

Abrams, precisamente, fue quien sostuvo en numerosas declaraciones a la prensa la postura más favorable a una solución negociada, en medio de la dureza manifestada por Trump o por su entonces consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. (Télam)